jueves, 9 de julio de 2020

El mango

En el dulzor del mango
se siente el zumbido de la abeja,
el calor del sol de primavera,
el viento que agitó las ramas del árbol,
la mano que cogió la fruta
y la acarició unos instantes.
No saboreas solo el presente,
lo que tienes delante,
ni en la vida,
ni en esas frutas luminosas
que saben a verano.

sábado, 20 de junio de 2020

Los mapas

Siempre estás en la salida.
Avanzas, caminas,
incluso a veces crees que corres,
y de nuevo te despiertas
y tienes que inventar la meta.
Unas veces vas de la mano,
y besas y abrazas por las calles,
y otras paseas solitario
buscándote
en el reflejo de los charcos.
Y todo está bien
siempre que no te detengas.
Si te detienes se acaba la partida.
Tampoco sabes hacia dónde te diriges,
o lo sabes luego cuando llegas
y miras hacia atrás
como quien reconoce
un mapa con los trazos de sí mismo.

domingo, 15 de diciembre de 2019

La casa

La casa es grande.

Tú caminas por ella.

Atraviesas pasillos,

abres y cierras ventanas

y te acostumbras

al ruido de las cañerías.

Ninguna habitación

se cierra para siempre.

Los sueños y las intuiciones

no son más que puertas

que dejaste abiertas en otro tiempo.

jueves, 12 de diciembre de 2019

Magnolias

La mujer esperaba la caída de las flores,

los brazos abiertos, una falda pasada de moda,

el pelo encanecido y los ojos fijos en las ramas,

cogía por el aire las magnolias que volaban

y acariciaba en el suelo los pétalos

de las flores que no habían llegado a sus manos.

martes, 29 de octubre de 2019

Amaneceres

Las aves del amanecer parecen siempre irreales, sombras que atraviesan la noche y el día aleteando en medio de la nada.

lunes, 4 de marzo de 2019

Los guantes

Le avisaban las manos frías.
Se tocaba las yemas de los dedos
y buscaba un papel y una pluma
para sentarse un momento.
No sabía qué iba a escribir.
Las manos heladas
casi siempre presagian versos.
Buscaba el sosiego,
el trazo de unas letras
que le abrigaran
y que calentaran sus manos
como aquellos guantes de lana
que le había regalado su madre
antes de despedirse.
También le dijo que escribiera siempre
que necesitara un abrazo.

miércoles, 23 de enero de 2019

Tajinastes



No ha amanecido.
Cantan los mirlos
y el blanco de los tajinastes
se asemeja a la nieve
de algunas ciudades lejanas
que a veces acercan los recuerdos.
Hay una palmera
mucho más vieja que nosotros
que mira desde lo alto.
Ha visto a otros caminantes
y ha conocido muchos sueños
mirando hacia ese barranco
por el que hace años
se escuchaba el estruendo del agua
que buscaba el océano.