domingo, 21 de mayo de 2017

Las manos

Caminábamos cogidos de la mano
junto a un carro de niño vacío en medio de la calle.
Tú eras la niña del carro y yo el padre.
El cielo estaba nublado y no había nadie.
Otras veces yo he sido el niño y tú la madre.
También íbamos de la mano.
Siempre hemos ido de la mano.
Más allá de todas las calles, las selvas y las playas.
Más allá de todas las civilizaciones que dejaron estatuas.

sábado, 6 de mayo de 2017

El punto

Quisiera decirlo todo en un punto,
en un principio y un final
que una dos vidas
como se unen dos frases separadas,
allí donde solo queda el silencio de la palabra,
en esa cueva interminable
en la que resonarán eternamente nuestros nombres,
el punto de partida
y el otro punto en el que se despiden los que aman.

miércoles, 19 de abril de 2017

La playa y los cuerpos

La orilla siempre es la misma.
Solo cambian los cuerpos que se aman.
Pero tampoco son nuevas esas epidermis.
Se reconocen más allá de las mareas.
Cierro los ojos y escucho el océano,
el estruendo de las piedras que rodaban,
las olas golpeando con violencia las rocas,
y aquellos jadeos, y nuestra respiración entrecortada,
todo lo demás no existía en ninguna parte.
Cierra tú también los ojos
para que veas que no me miento:
la oscuridad solo es un páramo
para quienes no amaron otros cuerpos en la arena.

domingo, 9 de abril de 2017

Eternos

La eternidad es solo un cruce de miradas,
el espacio que va quedando entre los ojos,
ese infinito que vamos dejando atrás
cuando reconocemos las siluetas de otras sombras.
No siempre encontraré tus ojos entre la niebla,
pero sí los intuiré cercanos, reconocibles,
como se intuyen los maderos en los naufragios.

viernes, 31 de marzo de 2017

Las sillas

Esos riscos desgastados por el tiempo,
las sillas de piedra talladas en el abismo,
y a lo lejos el sol y la gran montaña.
Hacia abajo estaba el precipicio,
la curva donde un día estuve muerto.
Alcé la mirada y reconocí el paisaje.
No importaba que fuera la primera vez
Hay lugares de los que nunca nos marchamos.
La muerte no es más que un paso,
queda el aire de nuestra presencia,
la sombra de unas manos lejanas,
el fondo abisal de la mirada.
Allí me quedé otra vez para siempre.

sábado, 18 de marzo de 2017

El charco

Vi la foto en una red social.
Yo seguía allí,
entre el reflejo de las ramas
y de las nubes grises.
Me había mirado en ese charco.
Una mañana.
Hacía muchos años.
Lo sabían esos ojos
que me contemplaban en la pantalla.
Les sonreí como mismo se sonríen
quienes se reencuentran en las metas
después de haber seguido caminos diferentes.
Esos ojos se reconocieron
y se miraron fijamente.
Yo me aparté y les dejé mi sombra.
Y sigo esperando a que llueva
para quedarme en otros charcos para siempre.