domingo, 26 de abril de 2015

Las ciudades

Fue en Roma, buscando a Alberto Moravia,
tras una cena romántica en el Trastévere,
o en una plaza de Praga con palomas grises
en la que imaginamos a Kafka entre las sombras,
o en el cementerio de Montparnasse
buscando las tumbas de Vallejo y de Cortázar.
Hoy quise llorar por tu recuerdo
pero ya no me salen lágrimas.
Solo me quedan las ciudades, y Cortázar, y Kafka,
y Moravia con un abrigo negro y las manos en la espalda,
y también César Vallejo en una tumba olvidada,
no lejos de Baudelaire o de Ionesco,
para morir en París un poco más con aguacero
cuando ya nadie nos recuerde
y hayamos agotado las lágrimas de todos los poemas.

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