sábado, 28 de noviembre de 2015

Café

No hace falta que mires los posos en la taza.
La única certeza es el café
antes de que despierte la calle
y te confundan los ruidos de la gente.
Ahora no piensas
y aún estás cerca del último sueño.
Hay un extraño sabor de ultramar
que te arrastra lejos en cada sorbo,
y que te recuerda que navegas solo por el tiempo.

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